29 diciembre, 2016
Un cambio idóneo de mentalidad…y de cuerpo

Un cambio idóneo de mentalidad…y de cuerpo

Las personas cambiamos con el tiempo. Eso está demostrado y solo tenemos que mirarnos a nosotros mismos. Lo que hoy es blanco ayer era negro y por eso no podemos asegurar que durante el día de mañana vayamos a ser de una manera u otra. Los cambios siempre están permitidos si son para mejor y, desde luego, en este caso siempre son recomendables.

Con esos cambios no me quiero referir de manera exclusiva a los que son de tipo mental o de pensamiento. También los hay de cariz físico y ese es el principal motivo de este artículo. “¿Qué tiene que ver esto con la naturaleza y la ecología?”, os preguntaréis. Pues bien, la historia que os mostraré a continuación os lo hará entender. Un relato que muestra a la perfección cómo se puede ser prácticamente otra persona en un periodo de tiempo no muy extenso.

La protagonista de esa historia es Rosa, una de mis mejores amigas. La conozco desde que era muy pequeña. Íbamos juntos a la escuela y a menudo nos sentábamos juntos en clase. Rosa siempre tuvo problemas con su peso. Le sobraban algunos kilos y, cuando se marchó a Madrid para estudiar en la Universidad, su situación se le fue de las manos. Comenzó a comer de más, a frecuentar locales de comida rápida y a dejar su dieta de lado. Como consecuencia, engordó más de 20 kilos y fue entonces cuando la obesidad se adueñó de su vida.

Algo tenía que hacer. Tenía problemas de movilidad y, según nos comentaba a los más cercanos, no se sentía cómoda consigo misma. También sentía vergüenza. Como es evidente, podréis imaginar que una vida así no gusta. Rosa comenzó a plantearse la posibilidad de cambiarlo absolutamente todo: desde su apariencia física hasta sus hábitos alimenticios. Era lo que necesitaba.

Lo primero era perder kilos. Aquí siguió teniendo problemas porque empezó una estricta dieta y ésta no dio los efectos que esperaba. Después de unos meses intentándolo, hincó la rodilla y se dijo que no merecía la pena seguir intentando cumplir con sus condiciones. Era hora para dar un paso más. Era la hora de someterse a algún tratamiento que estuviese bajo el control de los mejores profesionales.

Artestética, la elección adecuada

Después de pasar unas cuantas semanas intentando recopilar información precisa acerca de dónde someterse a alguno de esos tratamientos, Rosa tomó una decisión. Artestética, una clínica especializada en medicina y cirugía estética, era su mejor opción para recuperar la vida que realmente deseaba. Decidió que acudiría al establecimiento para comentar su caso con sus profesionales.

Así lo hizo y la propuesta que le daban era la de empezar un tratamiento consistente en la introducción de un balón intragástrico durante un año. Le prometieron que perdería entre 20 y 30 kilos y, efectivamente, así terminó ocurriendo. Rosa comenzó a perder peso de manera rápida al provocar ese balón un estado de saciedad permanente en ella. Cuando finalizó el tratamiento, era otra completamente. No había ni rastro de esa Rosa que se había plantado en la clínica doce meses antes.

Sin embargo, ella sabía que tenía que empezar a cambiar esos hábitos alimenticios a los que solía rendirse con facilidad. Por eso, empezó a interesarse por productos que fueran totalmente ecológicos y naturales. No hay nada más sano que ese tipo de productos, por lo que en cuanto Rosa comenzó a adquirirlos y consumirlos, los beneficios que su cuerpo adquirió fueron absolutamente impresionantes. De hecho, siguió perdiendo peso y consiguió una figura espectacular y muy estilizada, algo que le valió los piropos y los aplausos de muchas personas.

Sin duda, Rosa es el ejemplo de que, combinando ayuda profesional con fuerza de voluntad, todo se puede. En la actualidad continúa consumiendo productos que respetan valores tan elementales como la naturaleza y la ecología y me tiene dicho que no piensa cambiar ni un solo ápice de su pensamiento. Sé que le va a seguir yendo bien y sé que será tan feliz como lo es ahora.

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