20 febrero, 2017
Ecofeminismo, una nueva manera de entender la naturaleza

Ecofeminismo, una nueva manera de entender la naturaleza

El Ecofeminismo es una vertiente de la filosofía, que relaciona la explotación y devastación de la naturaleza con la opresión y sumisión de la mujer, en una sociedad patriarcal, antropocéntrica y androcéntrica.  El término fue acuñado por la escritora francesa Françoise d`Eaubonne, la cual se movía en el círculo de colegas de Simone de Beauvoir, y que demanda que el cuerpo de la mujer pertenezca a ella misma, sin que nadie pueda decirle qué es lo que debe hacer con él, poseerlo o imponer su voluntad sobre el mismo. Igualmente reclamaba el derecho a la interrupción del embarazo en caso de que la mujer así lo decidiese, ya que sólo a ella pertenece tal decisión.

El ecofeminismo aúna dos conceptos, ecología y feminismo, y su máxima representante hoy en España es la filósofa Alicia Puleo, ¿ la relación existente entre ambos?

Tradicionalmente se ha venido identificando a la mujer con la naturaleza, en contraposición al hombre, que sería cultura. La mujer así se aproximaría más a la animalidad, a la irracionalidad y al sentimiento, mientras que el hombre se identifica con la razón, el autocontrol y la mesura. La mujer, igual que la naturaleza y los animales no humanos, se cosifica, se convierte en materia y en instrumento para dar a luz a nuevas vidas, y cuidarlas y de esta forma perpetuar la especie. Por el contrario el hombre es el espíritu, la mente, la cultura, la sabiduría y el poder. De esta forma surge una división entre hombres y mujeres que afecta a todas las esferas de la vida de ambos grupos,  en las emociones, en las relaciones sociales, en el trabajo… Esta división relega a la mujer a las actividades meramente reproductivas y al ámbito privado, mientras que los hombres se ocuparían de las actividades productivas y al ámbito público. Al hombre se le prohíbe la sensibilidad, a la mujer se le exige.

Soy vegana, animalista, ecologista y feminista, y no puedo entender ninguno de estos conceptos por separado. Vivo en el bosque en una casa prefabricada y en la medida de lo posible, ecológica. Los muebles, casi todos reciclados, excepto alguno de madera maciza que compré en Expormin, plenamente concienciada de las necesidades de sostenibilidad que una empresa del sector del mueble debe tener siempre presentes. Por ello está inmersa en un plan interno que contempla diversas acciones al respecto, tales como: selección de maderas y fibras de crecimiento regulado, adaptación de barnices y lacas de menor impacto para la atmósfera, continua minimización de embalajes, máximo control de residuos para su reciclado.

Más allá de la sostenibilidad

El siglo XXI ha  de ser el siglo del cambio de paradigma y ese cambio ha de empezar por nosotros mismos.

Se hace necesario adoptar un modo de vida ecológico más allá de las tres R, que incluya a todas las criaturas del planeta, a la naturaleza en su conjunto. Urge una toma de conciencia acerca del grave problema medioambiental que sufre nuestra era, y trascender, ir más allá de nosotros mismos, de la parte que nos toca, y cuidar el planeta por el bien de todos sus habitantes, evitando posturas antropocéntricas que colocan al ser humano por  encima del resto de la especies e incluso de la naturaleza misma, a la que sólo se utiliza como un medio para un fin, objeto de dominación humana.

El petróleo, el agua, los recursos naturales se agotan, y las guerras poco tardarán en empezar, y de hecho ya están empezando.

La relación entre ecologismo y feminismo se entenderá mejor si se tiene en cuenta que biológicamente la mujer es más susceptible de sufrir intoxicaciones y enfermedades como el cáncer de mama o el de útero, ya que su cuerpo es más propenso a acumular grasas, donde más fácilmente se depositan las toxinas.

Las mujeres, sobretodo niñas, de los medios rurales o de los países del tercer mundo, son las que más sufren las consecuencias de la degradación medioambiental y de los desastres naturales, ya que deben trabajar gratis para que su comunidad sobreviva. Otro efecto de la división clásica del trabajo.

El concepto de medioambiente debe ser sustituido por el de naturaleza, que es más amplio y general.

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