8 enero, 2018
Si son parte de la familia, vienen con nosotros

Si son parte de la familia, vienen con nosotros

Estoy cansada de comprobar cómo tener una mascota te limita en muchos aspectos, y esto no lo digo por quejarme de algo que yo decidí hacer, cuidar de un animal y quererlo como a uno más de la familia, sino porque me repatea comprobar cómo en España estamos a la cola de Europa en este sentido (y en muchos otros). Así, mientras que los Gobiernos apoyan con campañas solidarias el “no abandono” animal de cara a la sociedad, a espaldas y entre los despachos no facilitan nada las cosas.

Y esto no significa que piense que los desalmados que abandonan mascotas tiene excusa, porque no la tienen, pero es ridículo que algunos se den golpes en el pecho diciendo eso de “yo nunca lo haría”, teniendo en cuenta que a veces son ellos mismos quienes lo promueven.

Cuando en casa adoptamos a Golf, todos sabíamos lo que eso significaba: más gastos, viajes truncados, algún que otro mueble dañado y muchas visitas al veterinario, pero también significaba alegría, un compañero de juegos para los niños, una colita moviéndose de un lado a otro cada vez que entrábamos en casa y una mirada que enamora, porque en el momento en el que adoptas a un animal, éste pasa a depender de ti, y debes de responder por él ante ti mismo y ante el resto de la sociedad. Es decir, que debes cuidar al animal, darle cariño, paseos, comida y cubrir todas sus necesidades sanitarias al tiempo que debes recoger sus heces en la calle para no ensuciarla, limpiar el orín echando agua sobre su pipí, educarle para evitar que moleste a los vecinos con sus ladridos o a los viandantes con los que se cruce, etc. Y quien no esté dispuesto a hacer todo eso, por favor, que se abstenga de tener perro, gato, o cualquier otra forma de vida que requiera algo de su tiempo, porque no está capacitado para cuidar de nadie, tal vez ni siquiera de él mismo.

Una vez dicho esto, algo que todos los amantes de los animales tenemos claro, he de añadir que mientras que en otros países los animales pueden subir al autobús, al metro, viajar en tren o entrar en las tiendas e incluso en restaurantes, en España hacer algo de eso tiene como resultado que te inviten a salir a la calle, que te lleven a comisaria o que acabes con una buena multa en el bolsillo.

Cambiado todo, poco a poco

Sin embargo, y con cierta reticencia, he de decir que en algunas zonas de España la cosa está cambiando un poco. En el levante Español, y aunque sean pocas, hay áreas acotadas para el baño de mascotas en el mar, en Barcelona cada vez se ve con mejores ojos la presencia de animales en ciertos medios de transporte y en el norte es común ver a animales con sus dueños en centros comerciales e incluso en algún que otro bar de tapas (y no hablo de la terraza).  También son cada vez más los hoteles que permiten a las familias alojarse con sus mascotas y aunque aún tengamos cierta reticencia por situaciones pasadas, hay empresas que por fin se dedican al transporte de animales, Animales por avión, lo que nos facilita a todos la posibilidad de viajar con ellos y visitar países extranjeros.

Hace un par de meses tuvimos la oportunidad de visitar Córdoba y alojarnos en un hotel preparado para la presencia de animales, maravilloso. El segundo día habíamos contratado a unos chicos, estos guías turísticos en Córdoba, para que nos enseñaran la ciudad y nos explicaran un poco algo de su historia. Tras hablar con ellos previamente adaptaron nuestro recorrido con el fin de que Golf pudiera venir con nosotros. Fueron encantadores.

Pero eso solo pasa una vez entre mil y de cada 100 viajes que hagas, tanto dentro como fuera de España, solo podrás llevarte a tu mascota en un 20% de las ocasiones, teniendo que dejarlo en casa de algún vecino, familia o amigo el otro 80% de las veces, algo que ni es justo ni beneficia a nadie.

Tened en cuenta que la mayoría de los turistas estamos dispuestos a pagar un suplemento en hoteles, transportes y demás  servicios con tal de poder llevar a nuestros animales con nosotros por lo que, en el fondo, todo el mundo sale ganando, pero parece que aún no estamos del todo preparados para esto. ¿No?

Como resumen diré que tanto nosotros, como sociedad, como el Gobierno, como dirigente de Estado, necesitamos aprender civismo, decoro, comprensión y mucho, pero que mucho respeto antes de conseguir que España empiece a parecerse un poco a otros países como Alemania o Francia en este sentido.

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