24 agosto, 2017
Viviendas ecológicas

Viviendas ecológicas

Somos muchos los que, tras saber el impacto medioambiental que tienen nuestras ciudades de asfalto, queremos volver a vivir en la naturaleza. Hay que dejar claro que no es lo mismo querer vivir en un entorno más natural y menos contaminante que querer vivir en una chavola en medio del campo, tal y como algunas personas desinformadas piensan que pretendemos hacer. Así pues, podríamos decir que el objetivo es vivir en un entorno natural, con construcciones que no dañen el medioambiente ni destruyan el paisaje y respetando siempre nuestro ecosistema.

Hay extremos, todos lo sabemos, y aunque me parece una pasada vivir como lo hace la familia Braun en el programa de DMAX “Mi familia vive en Alsaska”, creo que no es necesario acabar aislado de todo el mundo en un remoto lugar en medio de la selva, sin calefacción, agua caliente y sin otras comodidades tan necesarias hoy en día. En mi opinión los extremos no son buenos. Sería de tontos no querer aprovechar los avances que hay hoy en día pero tenemos que diferencias qué avances son buenos para nosotros y para nuestro planeta y cuáles no.

Imaginad una casa construida con materiales naturales y materiales no contaminantes como la madera, la fibra de celulosa de papel reciclado, paneles aislantes de fibras de madera, paneles ladrillos de barro cocido, morteros de cal, etc., con su porche, su interior decorado y todas las comodidades: cocina, baño, dormitorios, salón-comedor, etc. Para ahorrar espacio y materiales muchas de esas estancias, como la cocina y el comedor, podemos dividirlas mediante celosías cerámicas (en Cerámica para Arquitectura encontraréis un gran abanico de posibilidades) lo que beneficia también a nuestro ecosistema. En el exterior, una bonita mesa con sillas y una barbacoa de leña. Paneles solares para la electricidad, calefacción por biomasa… ¿os dais cuenta cómo podemos tener de todo sin necesidad de contaminar nada?

Lógicamente no todos podrían vivir así porque colapsaríamos las ciudades, pero hoy en día incluso los edificios de varias plantas pueden ser construidos con materiales ecológicos y paneles fotovoltaicos así que si se quiere, se puede. No tenemos por qué renunciar a nada, ni a Internet, ni a un medio de transporte, ni a un espacio privado lleno de comodidades, simplemente tienes que ser consciente de lo que daña o no daña nuestro ecosistema y aplicarlo en tu vivienda.

Un bonito sueño

Una de las pocas cosas drásticas que sí haría sería eliminar todo el asfalto del planeta. Los mares de asfalto no permiten que crezca la naturaleza, casi nunca, y sólo están pensados para ayudar al vehículo a circular pero todos sabemos que con un buen cuidado, las calzadas podrían estar fabricadas de caminos de tierra, como en los pueblos, porque los vehículos circulan perfectamente sobre ellas. Entiendo que las grandes carreteras y autovías deban permanecer como están (aunque cada vez que se necesitara un arreglo de las mismas los ayuntamientos deberían solicitar su arreglo con asfalto reciclado obtenido de la goma de los neumáticos usados), pero en las ciudades, cuya circulación no debería superar los 40 o 50 kilómetros por hora, ¿por qué no eliminar el asfalto y las aceras de hormigón? Calles como antaño, de tierra lisa, con aceras para los viandantes de madera, por ejemplo, y todo lleno de vegetación.

Es una bonita ilusión, ¿verdad? Pero no pido tanto, me conformaría con que, a partir de ahora, toda nueva construcción se hiciese, obligatoriamente, con materiales ecológicos y energías limpias. Eso ya sería un gran paso.

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