11 febrero, 2020
El vino ecológico

El vino ecológico

Hay quien piensa que añadirle la etiqueta “ecológico” a un vino, igual que a un tomate, es una tontería, pues hablamos de un producto que nace de la tierra de forma natural. Sin embargo, la intervención de la mano del hombre en este tipo de procesos ha hecho que haya tomates no ecológicos, y vinos también. ¿Qué es exactamente un vino ecológico entonces?

Pues un vino ecológico es aquel que reúne las siguientes características:

  • Que los abonos de la vid sean orgánicos naturales, de origen vegetal o animal.
  • Que se elaboren a partir de una materia prima ecológica.
  • Que exista un control sobre la adición de sulfitos.
  • Que no se aplique ningún tipo de abono mineral.
  • Y, por supuesto, que en sus campos de cultivo no se queme rastrojos para mantener la flora microbiana.

¿Cómo podemos diferenciar las botellas de vino ecológico de las que no lo son? Pues la forma más sencilla de reconocer un vino ecológico es por su etiqueta. Los vinos ecológicos llevarán el logotipo de producción agraria de la comunidad autónoma en la que se elaboran, y el logotipo de producto ecológico europeo. Podéis ver ambos logos en los productos ecológicos de Bocopa, pues en su web han señalado acertadamente ambos distintivos en las imágenes de sus vinos ecológicos.

Estos sellos garantizan que el proceso de elaboración del vino ha seguido las características anteriormente citadas en este artículo.

El cultivo de la vid

Estos campos de cultivo de vid respetan totalmente el medioambiente, por lo que la producción de este tipo de vinos no daña nuestro ecosistema, lo que es una auténtica ventaja hoy por hoy.  Una de las áreas en las que más cultivos ecológicos de vid encontramos hoy en día se encuentra en Galicia, donde hay 18 bodegas y 27 viticultores que cultivan más de 82 hectáreas de vid ecológica.

Estos viticultores reconocen que el cultivo ecológico conlleva más trabajo para ellos, pero aseguran que merece la pena, pues al seguir esta filosofía de trabajo, producen menor, pero de mayor calidad, lo que repercute directamente en la calidad del vino, que es el producto final al fin y al cabo. Además, muchos de estos agricultores de la vid, creen que cada vez hay más demanda para este tipo de cultivo, por lo que su trabajo queda protegido y con un futuro prometedor.

Beneficios

Ahora bien, el vino ecológico no solo trae beneficios para los viticultores. De hecho, podríamos decir que los beneficios de este vino son muchos.

  • Al no contener pesticidas ni herbicidas, nosotros como consumidores, no ingerimos restos de residuos de ningún tipo, que podrían ser perjudiciales para nuestro organismo. Esto significa que, en cierto modo podemos decir, que el vino ecológico es más sano que el no ecológico.
  • Gracias al cultivo tradicional de la vid, muchos viticultores necesita mayor mano de obra, lo que se traduce en un mayor desarrollo rural. Por un lado, se afianza el viticultor asegurándose años de vendimia y por otro se puebla la España rural ya que se contribuye a crear empleo de calidad, fijas población y recuperar el producto de los pueblos.
  • Al hablar de producción sostenible se mantiene la biodiversidad del medio ambiente, lo que cuida la salud del entorno vegetativo de la zona. En otras palabras, son económicamente productivos, pero también eficientes en la utilización de los recursos naturales.
  • Para producir vino ecológico, se necesita que la uva se recoja una vez haya madurado lo suficiente, más bien con una maduración tardía que pronta, lo que beneficia el proceso natural que hace la tierra para regenerarse de una temporada de cultivo a la siguiente.
  • El vino ecológico tiene un sabor delicioso y diferente al del vino tradicional.
  • Contribuye a reducir el sobrepeso en las personas.
  • Mejora el funcionamiento del cerebro y a prevenir la demencia.
  • El vino es rico en quercitina, que previene la degeneración neuronal que puede desembocar en enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson, entre otras.
  • No solo es bueno para el cerebro, sino también para la piel, gracias al resveratrol que contienen las uvas. Previene infecciones e inflamaciones, incluso ha sido estudiado en la lucha contra el cáncer.
  • Libera endorfinas, por lo que experimentamos felicidad y alegría.
  • Frena el crecimiento de bacterias en la boca, causantes de gingivitis, caries o dolores de garganta.
  • Tomado en pequeñas cantidades, previene problemas cardiovasculares gracias a sus propiedades antioxidantes de las uvas. Los polifenoles y los flavonoides del vino actúan como vasodilatador, ayudando a mejorar la circulación y previniendo enfermedades coronarias.

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