21 noviembre, 2019
La psicología comunitaria para una convivencia sana

La psicología comunitaria para una convivencia sana

Si nos atenemos al significado de psicología comunitaria, podemos decir que es una rama de la psicología que está orientada a la investigación e intervención sobre problemas que afectan a comunidades específicas y colectivos determinados de personas, a partir de factores sociales y ambientales, con el fin de realizar acciones orientadas a la mejora de las condiciones de vida de la gente, a partir del fortalecimiento de su comunidad. La psicología comunitaria está orientada a la solución de los problemas mediante la optimización de los recursos disponibles.

Una de las principales características del ser humano es su aptitud para la convivencia, es decir, tiene poder para mantener una coexistencia con otro ser humano, compartir espacios, vivir en común, etc. Cuando esta convivencia se desarrolla de una forma armoniosa, afable, tranquila o pacífica, dentro de un mismo espacio, le lleva a alcanzar una buena salud emocional, porque el hombre, como decía el filósofo griego Aristóteles, “es un ser social por naturaleza”, puesto que necesita de los otros para sobrevivir. Lo demuestra desde sus orígenes, ya que tiene que asociarse para poder alimentarse y conseguir sus objetivos, de hecho, la caza en la prehistoria es un buen ejemplo, de ahí nuestra tendencia a asociarnos en lugar de aislarnos.

Esta convivencia, ya sea en la familia, en el trabajo, entre amigos, compañeros de juegos, etc. necesita de unas normas o unas pautas que debemos aprender a desarrollar desde niños. Hay niños y, sobre todo, adolescentes que pueden pasar por una etapa difícil en su vida para lo cual es de vital importancia abordar el problema lo antes posible. Así, si esta situación ocurre en vuestra familia, nosotros os recomendamos que acudáis a Maribel Paz psicóloga en Madrid, puesto que ella puede ayudar, sea cual sea el problema, a identificarlo e iniciar un tratamiento adecuado e individualizado con terapia y técnicas psicológicas orientadas a infantiles o adolescentes.

Una buena convivencia es tan importante y tan sana a nivel emocional y afectivo que organizaciones tan importantes a nivel mundial como lo es la UNESCO desarrollan planes específicos como la convivencia escolar, educación para la convivencia y la cultura de la paz, por lo que para disfrutar plenamente de esta convivencia debemos aplicar unos códigos de comportamiento, entre los que podemos señalar:

  • Respeto hacia los demás. Debemos vivir siempre dentro de una forma de convivencia de respeto mutuo y se demuestra como una forma de consideración y valoración de la otra persona, puede hacerse ver respetando las opiniones o puntos de vista ajenos, no discriminando a nadie, mostrando tolerancia y paciencia, siendo solidarios, etc.
  • Se caracteriza por el compromiso y la forma de actuar correcta de una persona, asumiendo el cumplimiento de sus obligaciones, el cuidado en la toma de decisiones, la asunción de errores o fracasos propios, cumplimiento de los compromisos adquiridos voluntariamente o los que le son asignados, etc.
  • Es una cualidad que tiene una estrecha relación con la verdad, la justicia, la integridad moral, la honradez, etc. procurando anteponer siempre la verdad en sus pensamientos, expresiones o acciones…
  • Personas que son partícipes y buscan la colaboración y ayuda sin esperar una recompensa, personas proactivas que promueven la participación de todos…
  • Educando en el desarrollo de las habilidades sociales y afectivas podemos controlar el área emocional del cerebro, ejercer los valores aprendidos, desarrollar la capacidad para tener un autocontrol, ser compasivo, las emociones, establecer comunicaciones asertivas y eficientes, dignificar la condición humana, abogar por lograr acuerdos en las decisiones que deban tomarse entre todos, integrar a nuevos componentes del grupo, etc.

La convivencia familiar

Es la relación que se establece entre los miembros de una familia y es, quizá, una de las más complicadas porque es la que mayor desgaste emocional puede llegar a causarnos, puesto que, por un lado están los sentimientos de amor, cariño, unión familiar y por el otro lado pueden estar los celos, el roce, el egoísmo… que erosionan continuamente el equilibrio y la salud de cada uno de los miembros de la unidad familiar, haciendo mella también en las relaciones individuales que cada miembro tenga fuera de la unidad familiar.

Con el fin de intentar disminuir o suavizar estos enfrentamientos, lo mejor es establecer una serie de pautas como pueden ser:

  • Establecer momentos de convivencia. Donde se reúna la familia como, por ejemplo, a la comida, la cena, realizar actividades deportivas juntas, ver una película…
  • Respetar la intimidad de cada uno de sus miembros.
  • Compartir y repartir tareas domésticas. Acorde a la medida de las posibilidades de cada miembro.
  • Saber disculparse, pedir perdón, felicitar y alegrarse por los éxitos…

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