28 enero, 2020
¿Nos hemos vuelto demasiado cómodos?

¿Nos hemos vuelto demasiado cómodos?

Tal vez el problema que tenemos actualmente con el cambio climático, provocado por la contaminación, sea por culpa de nuestra comodidad. Es posible que muchos se estén preguntando a qué me refiero exactamente, pero lo van a ver a la perfección a medida que avancen la lectura de este post. No soy una letrada, ni una científica, solo tengo una opinión basada en nuestro comportamiento social a lo largo de los siglos.

Si antes cultivábamos con nuestras propias manos, ahora lo hacen máquinas por nosotros. Si antes producíamos artesanalmente todo lo que necesitábamos, ahora lo hacen máquinas por nosotros. Si antes cocinábamos directamente en el fuego, o calentábamos la casa con él, ahora cocinamos en máquinas y la casa la calientan máquinas también. Muchos lo llaman progreso, tecnología, avances y calidad de vida, otros han puesto nombre a estas etapas llenas de progreso, tales como “revolución industrial”, y se estudian en los colegios, y luego hay quien piensa que nos hemos vuelto tan cómodos que estamos destrozando el planeta.

Es obvio que todos estos avances tecnológicos han mejorado nuestra calidad de vida en muchos aspectos, aunque en otros esta afirmación queda un poco en entredicho.

Si antes muchísima gente se destrozaba la espalda y llegaba a los 45 años bastante perjudicada por culpa del trabajo físico que hacían diariamente, sin descanso, hoy hay personas que tienen un trabajo tan sedentario que la falta de actividad física les está trayendo consecuencias muy negativas para la salud. Nunca hay un buen término medio ¿verdad? Y los extremos nunca fueron buenos.

Del mismo modo, y trayendo esta teoría hasta la vida cotidiana para dejar a un lado la industrial o profesional, si bien hay fantásticos inventos que han mejorado la calidad de vida de todos nosotros como puede ser algo tan básico como la fregona, para evitar tener que fregar los suelos a mano, o la cocina en altura, para evitar tener que cocinar en el suelo, también hay inventos que nos invitan a sentarnos en lugar de realizar la actividad nosotros mismos. Pensemos en los robots aspirador actuales, o en los robots de cocina.  En cierto modo podríamos decir que estamos llevando la comodidad a los extremos y, como ya hemos dicho, los extremos nunca fueron buenos.

Transporte

En cuanto a transporte hemos pasado de usar nuestros propios pies para casi todo, a no usarlos prácticamente nada. Hoy en día casi todos nos movemos en vehículos privados que siguen fomentando el sedentarismo y, por supuesto, contaminan más que casi cualquier otra cosa. Nuestro parque automovilístico emite diariamente toneladas de CO2 al ecosistema y en lugar de empezar a usar más el transporte público, la bicicleta o los pies, seguimos cogiendo el vehículo privado hasta para ir a lugares que se encuentran a 5 minutos de casa.

Tal vez, y teniendo en cuenta que nuestra comodidad roza ya lo insalubre, la única posibilidad de reducir ese CO2 sean los vehículos eléctricos. Scoomart, empresa pionera en Alicante, asegura que cada vez hay una mayor demanda de motos eléctricas y actualmente vende prácticamente el doble de lo que vendía hace un mes, una tendencia que parece que seguirá al alza, lo que nos hace pensar que este punto será, probablemente, el único que el ser humano está dispuesto a adoptar a medio plazo. Mientras que la posibilidad de dejar a un lado esa comodidad y comprar menos electrodomésticos contaminantes parece algo que no va a pasar, al menos no en un corto espacio de tiempo.

Internet

No podemos decir que Internet, per se, contamine ni mucho menos, aunque si empezamos a tirar del hilo hasta llegar a los servidores base y de ahí hasta la red de satélites que conecta al mundo tal vez sí podríamos decir algo diferente aunque, como bien hemos dicho, eso es tirar mucho del hilo. Ahora bien, ¿podemos decir que Internet nos ha vuelto demasiado cómodos? Por supuesto que sí.

Hoy en día podemos comprar prácticamente cualquier cosa online y aunque sigue gustándonos eso de ir a los centros comerciales de rebajas, la realidad es que hay personas que ya hacen hasta la compra semanal de alimentos a través de las plataformas online de los diversos supermercados. Además, ya no es necesario recorrerse la ciudad entregando currículums, simplemente podemos entrar todos los días a las diversas plataformas de búsqueda de trabajo. ¿Y es esto algo malo? Por supuesto que no, el problema es que con este tipo de avances lo que conseguimos, además de mejorar nuestra calidad de vida, es ser cada vez más cómodos y más sedentarios.

Al final la conclusión es que depende de nosotros mismos cambiar nuestro modo de vida, tanto a nivel de respeto al medio ambiente como en lo que a actividad física se refiere pues, la realidad es que nadie nos obliga a coger el coche, ni a comprar el último modelos de smartphone, lo hacemos porque queremos.

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