26 julio, 2021
Nuestra sociedad normaliza la droga

Nuestra sociedad normaliza la droga

Ha llegado un punto en nuestra sociedad en el que parece que tomar drogas, en ciertos sectores, está hasta bien visto. Hemos normalizado el hecho de que alguien se fume un peta y ya ni siquiera nos llama la atención que lo haga en público, charlando con los amigos en un parque del barrio. Pero la realidad es que cualquier droga es nociva, en todas sus formas, y normalizarlas como ya hicimos hace años con el tabaco y el alcohol es un craso error.

Es como si ahora que nuestra sociedad está empezando, por fin, a aislar al que fuma le estamos diciendo al resto de personas que consumen algún tipo de droga “pasa y quédate un rato”.

Hace algunos años, cuando salíamos de fiesta los jóvenes, éramos nosotros los que teníamos que salir de los locales o separarnos del grupo para poder respirar aire puro, libre de humos. Nos aislábamos voluntariamente para que nuestros ojos dejasen de picar durante unos minutos, y es que en el interior de los pubs había veces en los que era tal la cantidad de humo de tabaco que había que a algunos de nosotros nos picaba y escocía hasta el alma. Era como si me hubiera fumado más de 30 cigarrillos en una noche a juzgar por el olor que desprendía mi ropa, mi cabello y por lo rojos que tenía los ojos, y no podía hacer nada por cambiar eso.

Ahora en los locales cerrados no se puede fumar y ocurre justo a la inversa, es el fumador el que tiene que salir y aislarse para poder consumir su droga, y me parece estupendo. Tal vez alguno que otro haya dejado de fumar para no tener que salir solo fuera del local, ¿no creéis?

En eso hemos avanzado, pero lo que no es normal es que criminalicemos al que fuma tabaco pero luego nos parezca algo normal que un chaval de 16 años esté fumando maría a nuestro lado.

De hecho, hemos normalizado tanto la droga que lo que antes era impensable ahora se reconoce tranquilamente como si fuera fantástico. Y es que mi compañera de trabajo, 10 años menor que yo (de 35 a 25), me contó el otro día muerta de risa lo bien que se lo pasó el fin de semana pasado que invitó a unos amigos a su casa y se emborracharon tanto que el domingo cuando se levantó aún iba piripi. Y su novio, que se tomó tres pastillas, no se levantó hasta las 18:00 de la tarde.

Ella me lo contaba muerta de la risa en plan “qué bien me lo he pasado este finde”, y yo solo pensaba “¿en serio?”. Pero para ella es normal y por eso lo cuenta alegremente.

La enfermedad

No podemos olvidar que tomar drogas crea adicción y nadie, absolutamente nadie está exento que acabar en sus garras. Si fumas acabarás enganchado al tabaco, a la maría o al chocolate, y si tomas drogas, probablemente también acabes enganchado.

Y no hablo de la bebida porque eso aún está mucho más que normalizado, pero tiene la misma culpa.

Según el centro de desintoxicación Despierta BCN, cada vez son más (y más jóvenes) los pacientes que ingresan en su centro para desintoxicarse y poder tener una vida normal.

Pero fijaos si lo que digo es cierto. Según el Gobierno, el consumo diario de tabaco ha descendido un 32 % entre la población mayor de 15 años. Pero, sin embargo, el consumo de sustancias ilegales sube y el 1,7% de los españoles entre 15 y 64 años afirman haber probado alguna vez en su vida sustancias psicoactivas.

Lo que está claro es que probar un porro, un día, no te va a volver adicto de repente pero sí acabaras con cierto enganche si eres un fumador social, del mismo modo que los bebedores sociales acaban bebiendo cada vez más. Pero ¿qué tipo de mentalidad tenemos para pensar que por probar esa pastilla o aquella no nos va a pasar nada?

Consumir por primera vez ciertos tipos de droga tiene muchísimo peligro. ¿Cómo sabes qué cantidad aguanta tu cuerpo? Hay ciertos medicamentos que cuando nos los inyectan en un hospital lo hacen en base a nuestro peso y altura así que ¿cómo sabes hasta qué punto es seguro tomar? Además de que no sabes si alguno delos componentes que lleva te puede causar una reacción alérgica.  Y lo peor es que si te gusta acabarás repitiendo y entonces habrás entrado en un círculo vicioso del que te costará salir.

No normalicemos lo que no es normal, hagámoslo por las generaciones venideras que son los que van a aprender de lo que hay ahora, de lo que es normal ahora, de lo que hagamos ahora…

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